



No hay nada como empezar el año con gripe, trabajo acumulado, bebés con gripe, exámenes y lecturas atrasadas… vaya que las vacaciones han sido más bien un parón XL. En este parón se han sucedido un montón de noticias que me hubiera gustado reflejar en el blog.
Decía hace unos post, que la campaña de Obama ha sido uno de los ejemplos más brillantes de cómo usar las tecnologías de la información y sacarles el mayor partido, en este caso, para ganar unas elecciones. Pero internet también pone sus trampas y son muchos los que han sido ‘pillados’ por… ¿descuidos?
El presidente electo del mundo… ¡perdón! de Estados Unidos, ya tiene configurado su departamento de Comunicación, algo casi tan importante o más que la vicepresidencia. Y ha elegido bien habida cuenta que la mayor parte de este equipo le ha ayudado a encumbrarse como la nueva figura política del momento. Robert Giggs, el hasta el 4 de noviembre portavoz de la campaña del que será el primer presidente negro de EEUU, ya es -con carácter oficial- el nuevo secretario de Prensa del Gobierno electo.
Giggs, quien trabajó para el Obama aspirante a Senador por Illinois en 2004 y fue su director de comunicación durante su permanencia en la Cámara alta, ha sido un maestro en la utilización estratégica de la comunicación digital a la hora de acercarse a aquellos sectores más desfavorables para el candidato demócrata, así como afianzar a los que ya tenía convencidos.
Este hombre es culpable de introducir a gran escala las nuevas tecnologías en la larga campaña de Obama en todo el mundo, siendo objetivo de malintencionados hackers. Y, con la ayuda de una consultora de comunicación política, ha sabido mostrar al mundo a su jefe de una manera innovadora vía la web 2.0.
Queda demostrado que el primero en dominar las tecnologías de la información y comunicación en cada generación política juega con ventaja. Franklin D. Rooselvelt se valió de la radio, John F. Kennedy de la televisión y Barack H. Obama lo ha hecho con el ciberespacio. Fuerte posicionamiento en la web oficial, newsletters comprometidas, planificación de movimientos sociales online, correos electrónicos colectivos, mensajes de móvil personales, vídeos políticos a través de la Red, inmenso blog de seguidores y clubs de amigos de Obama integrados en redes sociales mundiales... han sido su GRAN BAZA.