



Decía hace unos post, que la campaña de Obama ha sido uno de los ejemplos más brillantes de cómo usar las tecnologías de la información y sacarles el mayor partido, en este caso, para ganar unas elecciones. Pero internet también pone sus trampas y son muchos los que han sido ‘pillados’ por… ¿descuidos?
El primer buscador del mundo, Google, y la histórica revista Life han firmado un acuerdo a través del cual han puesto a disposición de todo el mundo millones y millones de fotografías que documentan la historia más reciente, la del siglo pasado. Ahí va una muestra.
Está de moda toquetear las fotografías antes de publicarlas. De hecho, todas las revistas mejoran la calidad de las imágenes de las modelos que publican (le ponen o le quitan a demanda), incluso la Reina de España trató de componer una felicitación navideña con todos sus nietos (gracias al corta – pega), pero… ¿es lo mismo el retoque de imágenes de conflictos bélicos o de la escena política? ¿es ético?
Es cierto que los periódicos tienen el mismo derecho que las revistas a buscar que sus imágenes sean más impactantes y que llamen más la atención del espectador, pero ¿dónde está el límite, cuándo se considera manipulación o engaño de la opinión pública?
Veamos algunos ejemplos de manipulación de imágenes bélicas (varias fotos bélicas trucada de Reuters , lanzamiento de misiles de Irán publicada en Clarín, atentado en Afganistán retocado por el Ministerio de Defensa recogido en El Mundo); o bien de escenas políticas (visita de Acebes a Ávila manipulada por EFE que recoge El País, manipulación de la foto de las Azores por la SER publicado en Libertad Digital, imagen de la ministra de justicia retocada por Le Figaro que destacó El País).
Considero que las fotografías bélicas tienen que tratar de reflejar, lo más fielmente posible, la realidad de la guerra; así como las imágenes políticas. En este caso, no estamos hablando de márketing o de publicidad, o de conseguir una mayor audiencia gracias a estos acontecimientos. Pero la realidad, siempre supera a la ficción.
El retoque o edición de este tipo de fotografías es tendencioso, porque supone una alteración, casi siempre –exageración–, malintencionada de la realidad al posicionarse siempre de algunos de los lados. Es importante denunciar este tipo de prácticas y tratar de terminar con ellas por el bien de la sociedad.